Categoría: Técnica | Etiquetas: consejos, errores, práctica

​Muchos jugadores se estancan en su nivel de juego y no entienden por qué, a pesar de jugar varias veces por semana, no logran mejorar. A menudo, la respuesta no está en la falta de talento, sino en la repetición de tres errores fundamentales que actúan como un freno en su progresión técnica.

​El primer error es el mal juego de pies. En el tenis se dice que «se juega con los pies y se golpea con las manos». Muchos principiantes se quedan estáticos esperando a que la bola llegue a ellos. La clave está en los pequeños pasos de ajuste antes de golpear. Si no estás bien posicionado respecto a la bola, tu brazo tendrá que compensar la falta de equilibrio, lo que lleva a golpes imprecisos y falta de potencia. Mantenerse activo sobre las punteras es esencial.

​El segundo error común es el exceso de tensión en el agarre. Muchos alumnos aprietan la raqueta como si quisieran aplastarla. Esto bloquea la muñeca y el codo, impidiendo que el golpe fluya de forma natural. Una raqueta debe sujetarse con firmeza pero con el brazo relajado. Imagina que sujetas un pájaro: con la fuerza suficiente para que no se escape, pero sin apretar tanto como para lastimarlo. La relajación es la madre de la velocidad de bola.

​Por último, está el error de quitar la vista de la bola demasiado pronto. Es una tentación natural mirar hacia dónde queremos enviar la bola antes de haberla golpeado. Sin embargo, este pequeño movimiento de cabeza desalinea todo el cuerpo. Debes ver el impacto de la bola contra las cuerdas de tu raqueta. Si corriges estos tres aspectos —pies activos, agarre relajado y mirada fija— notarás un salto de calidad en tu juego de manera casi inmediata.



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